lunes, 16 de marzo de 2009

PRÁCTICA LECTORA

Hoy en día, las prácticas lectoras y escritoras de los niños/as y jóvenes, son nulas o inexistentes. Los adultos no leen o leen poco, por tanto, es lógico que los niños/as no lean.

Actualmente estamos acostumbrados a dedicar el poco tiempo que nos queda libre después de todo el día de trabajo a lo que resulta más fácil: encender la televisión y ver una serie, programa o película. Esto es muy cómodo porque no supone ningún esfuerzo, sólo te dejas llevar por lo que estás viendo y oyendo. Sin embargo, leer un libro, supone más esfuerzo aunque sea más gratificante porque eres tú, sólo tú, el director de la película que pasa por tu imaginación. Estas actitudes son imitadas por los niños/as y jóvenes. Por tanto, si los adultos (padres, hermanos/as, profesores/as...) no leen, los niños/as tampoco van a leer. Pero en una familia en la que los padres son aficcionados a la lectura, es probable que sus hijos/as también lo sean.

Además, hay que destacar que actualmente, los padres, no tienen mucho tiempo para estar con sus hijos/as, los cuales pasan toda la tarde jugando a la consola o viendo la televisión. Este es otro motivo por la carencia de la práctica lectora de nuestro niños/as y jóvenes, que se suma a lo dicho anteriormente. Supongo que todo esto es debido al ritmo de vida "rápido" que llevamos. La función de los padres y docentes es muy importante y básica en la práctica lectora de los jóvenes.

Me gustaría destacar el anuncio del Plan de Fomento de le Lectura del Ministerio de Cultura, donde se muestra el papel de los padres en esta labor, y como los niños/as aprenden por imitación de los adultos.



En este anuncio, la niña, aprende de su padre, lo "imita". Destacar que la función de los profesores/as, es también muy impotante ya que los jóvenes pasan muchas horas en los centros educativos.

Centrándonos ya en la educación, si los niños/as no leen y no tienen comprensión lectora, debe ser porque algo está fallando en el sistema. Yo recuerdo algún libro que leí en el colegio cuando era pequeña. Recuedo especialmente como "la profe" nos hablaba maravillas de un libro. La profesora trajo ese libro a clase y nos lo empezó a leer. Todos estábamos ansiosos por escuchar. Nos íbamos turnando en clase entre todos los compañeros/as para ir leyendo en alto capítulo a capítulo de ese libro. Me gustó tanto que en Navidad se lo pedí a los Reyes Magos para poder leerlo de nuevo. Ahora, tengo ese libro en casa y cada vez que lo veo, me acuerdo de mi "profe" leyendo el libro y de mis compañeros de 3º de E.G.B disfrutando del mismo. Creo que es una manera brillante de fomentar la lectura.

En esa etapa de mi vida, a parte de los inolvidables profesores/as que tuve en el colegio, que me motivaron a la lectura, tengo que destacar la función de mis padres que siempre, antes de dormír, me leían un cuento. Cuando ya supe leer yo sola, me dejaban leer un ratito justo antes de dormír. Este es un hábito que todavía mantengo.

Por otro lado, no recuerdo ningún libro de los que nos mandaban leer en el Instituto ya que no eran precisamente interesantes. Los tenías que leer porque después había un examen, pero no los leías porque te gustaran. Y aquí está el problema. Te imponen libros para leer, te hacen un examen para valorar la comprensión lectora (que realmente, con ese tipo de exámenes, no se valora) y ya está. Objetivo cumplido. No se motiva a los jóvenes desde las aulas para leer. Hay que intrigarlos para que, por iniciativa, quieran leer "ese libro".

Otro tema importante es como se valora la comprensión lectora. Recuerdo los exámenes de los libros con preguntas que realmente, no sirven para comprobar si ese libro fue leído y comprendido. Creo que hay muchas formas de motivar a los jóvenes para que lean y de saber si leyeron un libro y si lo comprendieron. Por ejemplo, para demostrarles el valor de un libro frente a su película correspondiente, (que como apuntaba antes, debido a la falta de tiempo y a las costumbres de la comodidad de ver una película que no requiere esfuerzo más que ver y escuchar) sería (tanto siendo padre, madre, profesor/a, hermano/a....) leer el libro y ver posteriormente la película. Finalmente sacar conclusiones. Lo más probable es que la película, después de leer el libro, haya sido una decepción. Por tanto, se estaría reforzando el libro frente a la película. Si se propusiera esto en el aula, se podría realizar también un debate, en donde seguro que salen muchos temas con los que un buen docente, puede comprobar que alumnos/as leyeron y comprendieron el libro y que alumnos/as no lo leyeron y no lo comprendieron.

Todas estas "palabras" están basadas en ilusión y no en experiencia docente. Seguramente muchos profesores/as, si leyeran esto, pensarían que "es muy bonito, que está muy bien, pero que no vale. Que los jóvenes de hoy en día no tienen comprensión lectora, no leen, no estudian...están demotivados por la lectura y por todo". Desde mi humilde opinión, puede ser que los jóvenes no estén motivados, pero hay muchos profesores/as que tampoco lo están. No se si es porque "están quemados" o porque no les gusta su trabajo....no lo se.

Lo que si se es que hay profesores/as que están motivados, que les gusta su trabajo, lo viven, tienen ilusión, pasión por la docencia. Les gusta enseñar a sus alumnos, les gusta que sus alumnos aprendan y aprenden de ellos. Estos profesores dicen "que su trabajo merece la pena".

Supongo que los niños/as y sobre todo los adolescentes no se dan cuenta de la importancia que tiene el esfuerzo que hace el docente para que aprendan, para que entiendan, para que lean, para que comprendan, para que piensen...Pero estoy segura de que en el futuro, estos niños/as y jóvenes recordarán "aquel profesor o profesora" implicado y preocupado por sus alumnos. Aquel profesor/a que hablaba de "aquel libro"...

Pienso que los profesores/as que dicen que "su trabajo merece la pena" dejan una marca en cada uno de nosostros. Estos profesores/as son recordados durante toda la vida de sus alumnos/as. Personalmete, recuerdo profesores y profesoras del colegio, que por sus explicaciones, frases, palabras, libros, cariño, apoyo y muchas más cosas buenas, núnca olvidaré.

Como dice Augusto Cury en su libro "Padres brillantes, maestros fascinantes": “El tiempo puede pasar y distanciar, pero jamás olvides que nadie muere cuando vive en el corazón de alguien. Queridos padres y maestros, llevaremos durante toda nuestra historia un pedazo de vuestro ser en el nuestro”.

“Los padres brillantes y los maestros fascinantes no desisten de los jóvenes, auque decepcionen y no den una recompensa inmediata. La paciencia es su secreto, la educación del afecto, su meta.”






1 comentario:

  1. Meri, muy bueno, me encanta que hagas esto!!propongo que cada semana nos hables de un libro para leer, de bio o de cualquier otra temática!!
    Continúa escribiendo, y no te cances, que vale la pena!
    BEA

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